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5 faros abandonados que hoy se pueden visitar como parte de una ruta de viaje

Durante siglos guiaron barcos, salvaron tripulaciones enteras y marcaron el límite exacto entre el mar abierto y la tierra firme. Hoy, muchos de esos mismos faros han sido abandonados por la tecnología satelital, dejando atrás estructuras solitarias que el viento, la arena o el óxido han ido transformando en monumentos casi fantasmales, perfectos para desviar cualquier ruta costera.

Estos cinco faros abandonados convierten un simple road trip en una búsqueda de historia y atmósfera.

1. Rubjerg Knude Fyr, Dinamarca

Construido en 1899 sobre un acantilado de la península de Jutlandia, este faro de 23 metros dejó de ser visible desde el mar en 1968, cuando las dunas comenzaron a sepultar lentamente sus instalaciones anexas.

Funcionó como museo y cafetería hasta 2002, y en 2019 tuvo que ser trasladado 80 metros tierra adentro para evitar que la erosión costera terminara por hundirlo en el mar del Norte.

2. Faro Whiteford, Gales

Levantado en 1865 en hierro fundido, este es el único faro de su tipo azotado directamente por las olas en toda Gran Bretaña, ubicado en la península de Gower.

Estuvo activo hasta 1920, cuando un faro más moderno lo reemplazó, pero sigue siendo accesible caminando cuando la marea baja lo suficiente, a menos de dos kilómetros de la orilla.

3. Faro de Aniva, Rusia

Alzado en 1939 sobre una roca frente a la isla de Sajalín, este faro de propulsión nuclear quedó completamente abandonado tras la instalación de un generador termoeléctrico de radioisótopos que, con el tiempo, dejó de operar.

Su ubicación extrema y el deterioro de décadas le dan un aspecto sacado directamente de una película postapocalíptica, visible únicamente desde embarcaciones que se aproximan a la roca.

4. Faro de Klein Curazao, Caribe

En esta diminuta isla deshabitada frente a Curazao, una torre de veinte metros se alza sobre un paisaje dominado por naufragios visibles desde la orilla y restos arrastrados por la corriente durante décadas.

Pequeñas embarcaciones turísticas todavía llevan visitantes a bucear en sus arrecifes cercanos y explorar el faro abandonado, rodeado de un ambiente casi desértico en pleno Caribe.

5. Faro de la Isla de los Estados, Argentina

En el extremo más austral de Sudamérica, cerca de Tierra del Fuego, este faro inspiró la novela «El Faro del Fin del Mundo» de Julio Verne y hoy se mantiene como testigo solitario de una de las zonas de navegación más peligrosas del planeta.

Llegar hasta él implica una travesía en barco por aguas notoriamente agitadas, recompensada con la sensación real de estar en el confín del mundo conocido.

Junior Marte

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