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5 pueblos que celebran el fin del verano con fiestas únicas en el mundo

El cierre del verano no siempre llega con nostalgia. En distintos rincones del mundo, el cambio de estación se celebra con festivales que llevan siglos marcando ese momento exacto en que el calor empieza a ceder, ya sea con cerveza, fuego, cosechas o rituales ancestrales que conectan directamente con los ciclos de la tierra.

Estos cinco destinos convierten la despedida del verano en una de las mejores razones para viajar en esta época del año.

1. Múnich, Alemania

El Oktoberfest, pese a su nombre, comienza siempre el primer sábado de la segunda quincena de septiembre y se extiende hasta principios de octubre, marcando el tránsito oficial hacia el otoño bávaro.

Millones de visitantes llenan carpas gigantescas vestidos con trajes tradicionales, mientras bandas en vivo y cervezas especiales de temporada convierten a la ciudad en el epicentro festivo más grande de Europa durante estas semanas.

2. Desierto de Black Rock, Nevada (Estados Unidos)

Durante la última semana de agosto, este desierto se transforma en una ciudad temporal para el festival Burning Man, un experimento de arte, comunidad y autosuficiencia radical que culmina con la quema simbólica de una gigantesca estructura de madera.

Aunque no sigue ninguna tradición ancestral, se ha convertido en el ritual de cierre de verano más comentado del calendario estadounidense contemporáneo.

3. Siena, Italia

El Palio, celebrado el 16 de agosto además de su edición de julio, es una vertiginosa carrera de caballos de apenas noventa segundos alrededor de la Piazza del Campo, donde los distintos barrios medievales de la ciudad compiten por el honor, no por dinero.

Las semanas previas se llenan de desfiles históricos, banquetes callejeros y una tensión rivalizante entre contradas que resume el espíritu del verano toscano llegando a su fin.

4. Stonehenge, Reino Unido

Cada equinoccio de otoño, alrededor del 21 de septiembre, druidas modernos y paganos se reúnen en este monumento prehistórico para celebrar Mabon, un festival celta que honra el equilibrio entre luz y oscuridad y agradece la cosecha antes de la llegada del frío.

El acceso especial permite a los visitantes acercarse a las piedras mucho más de lo habitual, presenciando rituales con cientos de años de tradición.

5. Corea del Sur

El Chuseok, celebrado según el calendario lunar entre septiembre y principios de octubre, es uno de los festivales más importantes del país, cuando familias enteras se reúnen para agradecer la cosecha del año y honrar a sus ancestros con ofrendas de arroz y frutas.

Las calles y templos budistas se llenan de gente vestida con hanbok tradicional, mientras las carreteras colapsan por la migración masiva de coreanos regresando a sus pueblos de origen.

Yuniet Blanco Salas

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